Reflexiones

 

Reflexiones acerca del retrato.

 El retrato pintado no es una fotografía.

El retrato fotográfico no es la imagen de un fotomatón.

El retrato escultórico (busto tradicional) no es el vaciado de una cara.

El retrato es siempre la interpretación que un ser humano hace de otro a través del medio de su oficio artístico; el pintor usando los pinceles, las pinturas y el lienzo, el fotógrafo la luz, la composición y la cámara, y el escultor el barro, la cera y el bronce, básicamente.

Cuando el artista conoce a la persona que retrata, el trabajo se convierte en la interpretación que éste hace del retratado en el momento en que lo retrata. Cuando no lo conoce personalmente, es normalmente interpretado según las características por las que ha sobresalido socialmente.

 Un historiador del arte es perfectamente capaz de diferenciar un retrato renacentista de uno medieval de uno barroco y de uno contemporáneo. Bueno, es capaz cuando los retratos son "buenos" retratos, si son mediocres o malos la labor se hace más difícil. ¿Porqué ocurre esto? Porque el artista comprende las características estéticas del "estilo" del momento que le ha tocado vivir y junto a su habilidad como pintor, fotógrafo o escultor las ha sabido "estampar" en el retrato. Considero que tanto el virtuosismo del artista como la conciencia de lo que explico son las razones fundamentales que dan los criterios esenciales para diferenciar un retrato de calidad de otros "mediocres" o "malos". Esto justifica el tratamiento que hago de las formas y del modelado en mis retratos.

Las cuestiones de estilo son una sucesión de pequeños matices que, unidas a la habilidad "retratística", hacen que el retrato, además sea  una escultura, y además tenga la intención artística, que con el paso de los años espero me sea reafirmada.

  Fdo. Chano Navarro Betancor.

En Telde, a 31 de octubre de 2001.